El informe toxicológico de las muestras de los 18 buitres leonados encontrados muertos en Abioncillo de Calatañazor, en Soria, el pasado diciembre garantiza que los animales fueron envenenados con carbofurano.
En los resultados, queda patente que "hubo intencionalidad en la colocación para producir la muerte de los animales que lo ingirieran".
El carbofurano estaba "presente en un cebo cárnico" y, además, lo hacía en cantidades extremas.
(...)"No existe ninguna duda de que los ejemplares estudiados murieron por la ingestión de carbofurano, ya que este compuesto se encontraba en las muestras de buche analizadas en concentraciones varios cientos de veces la dosis letal para las aves", reza el informe de LFVS en sus conclusiones.
Para la extracción de estos resultados, el laboratorio utilizó una compleja metodología en la que se emplearon diferentes técnicas de purificación, análisis, detección, identificación y confirmación. El informe concreta detalladamente todo el proceso realizado sobre los buches de los animales, así como sobre los cebos puestos por los autores del hecho, considerado delito.
De hecho, "la identidad del compuesto aislado fue confirmada en todos los casos mediante el estudio del espectro UV del pico encontrado y su comparación con el del carbofurano patrón", señala el documento técnico.
El carbofurano es un compuesto químico utilizado como fitofármaco sistémico (insecticida, acarcida y nematocida) cuyo nombre sistémico es N-Metilcarbamato. Una de las formas más habituales de presentación comercial del producto para uso agrícola es en producto granulado que "puede ser fácilmente colocado en un cebo", destaca el informe definitivo. Ante esta situación, añade, "el carbofurano es, con frecuencia, utilizado de forma ilegal en cebos para dar muerte a aves y mamíferos silvestres y es uno de los productos típicamente utilizados de forma ilegal para la fabricación de cebos envenenados". Independientemente de estos datos, el informe insiste en desvincularlo de su uso agrícola, ya que "el uso legal difiere enormemente de la forma de aplicación encontrada".
Según el Real Decreto de 30 de noviembre de 1983 y los Reales Decretos posteriores de febrero de 1991, marzo de 1994 y febrero de 2003, el carbofurano empleado para envenenar intencionadamente a los 18 buitres muertos en Abioncillo es un insecticida clasificado como "muy tóxico". Por ello, la legislación vigente en esta materia estableció hace ya cinco años unas normas para la fabricación, comercialización y utilización del producto.
Además de estas limitaciones, desde junio de 2007 el carbofurano fue excluido de la lista comunitaria debido a los "efectos sobre la salud humana y el medio ambiente", lo que obliga a la retirada de las autorizaciones de productos fitosanitarios que contienen esta sustancia activa. A pesar de ello, hasta ahora el Estado no ha establecido la fecha y plazos para la retirada del mercado del mismo. Ante estos datos, cabe insistir en que "el empleo del carbofurano está prohibido en toda la Unión Europea desde el 13 de junio de 2007".
Hasta el momento desde la delegación territorial no se ha acordado incoar expediente sancionador ya que se desconoce la autoría de los hechos. A pesar de ello, continúa la investigación.
Cabe recordar que, tras la denuncia de los agentes medioambientales de la Junta en Soria y el Seprona, y al ser los hechos constitutivos de delito, se remitió comunicación de los mismos a la Fiscalía para su investigación y condena, si procede.
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