Un policía de 34 años murió el pasado 15 de agosto en Washington y todo apunta a una infección por Hantavirus.
El género Hantavirus agrupa varios virus ARN, que son transmitidos por roedores infectados y en humanos generalmente producen dos tipos de afecciones: un tipo de fiebre hemorrágica viral, la fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR); o el síndrome pulmonar por Hantavirus (SPHV), una afección pulmonar muy grave. Los Hantavirus pertenecen a la familia Buyaviridae, grupo C.
El virus no causa enfermedad en los animales portadores. Se piensa que los seres humanos resultan infectados cuando se exponen al polvo contaminado con orina o excrementos de los ratones.
Sin embargo, la enfermedad no se transmite entre los seres humanos. El polvo contaminado se encuentra frecuentemente al limpiar viviendas, barracas y otros recintos cerrados que han estado desocupados durante largo tiempo.
Clínicamente, se reconocen dos grupos de virus Hanta spp. que se asocian a dos presentaciones clínicas diferentes: los Hantavirus del Viejo Mundo y los del Nuevo Mundo.
Los virus Hanta del Viejo Mundo son predomintantes en Asia (sobre todo en China y Corea) y Europa (fundamentalmente en Alemania, Francia, Bélgica, Holanda y Rusia); y producen un cuadro conocido como fiebre hemorrágica con síndrome renal (FHSR) y son responsables de unos 100.000 casos anuales, presentando una mortalidad que oscila entre el 1 y 15%.
Los virus Hanta del Nuevo Mundo predominan en toda América. Se identifican como productores de enfermedad febril asociada con insuficiencia respiratoria aguda, shock y una mortalidad del 60 a 80%; esta forma clínica se conoce como síndrome pulmonar por Hantavirus (SPHV).
Los primeros síntomas de la enfermedad por hantavirus son muy similares a los de la gripe. La enfermedad comienza abruptamente con fiebre, escalofríos, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y malestar general y puede presentarse tos seca. La fiebre puede ser más alta en los jóvenes que en los adultos.
La persona siente cierta mejoría durante un corto período de tiempo, pero en uno o dos días presenta un aumento de la frecuencia respiratoria, ocasionado por la infiltración de líquido en los pulmones. La dificultad respiratoria inicial es sutil y el paciente podría no percibirla, pero la progresión es rápida. Finalmente, el paciente presenta insuficiencia respiratoria.
Aún no se conoce un tratamiento efectivo contra el hantavirus y más de la mitad de los casos diagnosticados han sido mortales, incluso con terapia intensiva.
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